Jueves, 23 de enero de 2014

La inseguridad no tiene como origen la pobreza, sino el sistema consumista que la pauperiza y promueve el consumismo.

Promovemos una Revolución Cultural que ataque la inseguridad desde cuatro frentes: participación, coordinación, convivencia y visión.

Esto se logrará mediante el empoderamiento de los vecinos y vecinas sobre su ciudad, con la coordinación de las instituciones involucradas en el tema, para acabar con la impunidad y disminuir los riesgos; recuperando la solidaridad y los valores ciudadanos que caracterizaron al Quito de los abuelos, cambiando la visión con la que los medios tratan el tema y promueven antivalores.

REVOLUCIÓN CULTURAL

La lucha por construir una ciudad segura, en los espacios urbanos y rurales, pasa por cambios legales y económicos, pero sobre todo culturales, porque debemos revalorizar nuestras raíces, recuperar los valores que caracterizaron las relaciones sociales y comunitarias de nuestros abuelos, porque nuestros jóvenes deben dejar de anhelar ser parte del circuito de consumo voraz, para entonces apreciar su entorno y cultura y promover una vida más sana y austera.

El tema de seguridad debe ser mirado con una visión integral; es decir, no solo a partir de la disminución de los delitos o la represión de la delincuencia, sino como parte de la revolución cultural que nos proponemos impulsar en este nuevo período.

El origen del delito o la violencia, creemos, no se incuba en la pobreza, puesto que la mayoría de nuestro pueblo ha sido y continúa siendo pobre y, por supuesto, no es delincuente ni está tentado a serlo.Quizá las carencias que tenían nuestros abuelos eran mayores que las que padecen ahora nuestros hijos; sin embargo, ahora existe la percepción de que la violencia y la delincuencia han aumentado. La diferencia entre el mundo de nuestros abuelos y el de nuestros hijos (cuatro generaciones) está, con seguridad, en que nuestros hijos padecen un sistema capitalista que empuja y enaltece la competencia, el consumo, el poseer cosas que dan estatus: Ipad, tabletas, wi, consolas; equipos que se vuelven obsoletos en muy poco tiempo y que nos distinguen, para bien o para mal, del grupo social en el que interactuamos. Nuestros abuelos no tenían la preocupación de vestir la marca de moda en ropa o cosméticos, pues con suerte tenían una muda de ropa del diario y una para los domingos. La pobreza hoy se ha pauperizado, ha perdido respetabilidad, constituye una desgracia.

Es el sistema consumista y no la pobreza, entonces, el que genera el delito y ampara la violencia. Por lo mismo, no es cuestión de acabar con la pobreza para terminar con el delito y aumentar las cárceles y las penas para evitar que los delincuentes contumaces dejen de atacar a 

la gente honrada.La pobreza debe acabarse porque es de justicia hacerlo, sobre todo mediante el acceso a nuevas oportunidades de empleo, de educación, de salud, de creación de emprendimientos, de vivienda con servicios adecuados.

Para disminuir en serio los delitos y la violencia proponemos impulsar una revolución cultural que empuje cuatro frentes:

1. PARTICIPACIÓN

Se logrará mediante el involucramiento de las familias en cada barrio o comunidad en la búsqueda y construcción de alternativas adecuadas a cada espacio; ya que no son los mismos los problemas en La Mariscal que en Chilibulo, en Carapungo que en Nayón, en Conocoto que en Pomasqui; por lo tanto las soluciones deberán ser diferentes. Hay sectores que han mejorado sensiblemente sus índices de seguridad con la instalación de alarmas comunitarias y patrullaje de los vecinos en las horas y lugares de mayor riesgo; en otros hace falta mayor patrullaje y vigilancia policial; en otros las cosas pueden mejorar si los vecinos nos juntamos para hacer nuestra caminata diaria por los sectores donde, sabemos, existen mayores riesgos para las chicas que salen de clase tarde.

2. COORDINACIÓN

Se debe trabajar junto con los poderes e instituciones que tienen que ver con el tema: fiscalía, Función Judicial, Policía, Municipio, instituciones privadas; de manera que contribuyan a la solución del problema, no a su agravamiento.

Si el banco, como ya ocurre en algunos casos, sugiere a sus clientes que usen el servicio de la Policía cuando trasladan cantidades mayores de dinero, desaparecen los casos de asaltos a estas personas que tiene que movilizar aún dinero en efectivo.

Si en las Unidades de Flagrancia se acusa y resuelve dentro del debido proceso en forma puntual y eficiente, los delitos que se presentan en la jurisdicción dejarán de quedar en la impunidad los pequeños delitos.

Si las personas dejan de tener que movilizarse grandes distancias para acceder a servicios de educación, salud y recreación porque cuentan co

n servicios de calidad cerca de su casa, se reducen los riesgos; pero también si pueden hacer los pagos de todo tipo de servicios en forma electrónica segura y confiable, disminuye la congestión y la movilización innecesaria de los vecinos y vecinas, mejora el tráfico y la sensación de seguridad y también disminuyen los riesgos.

Si pese a esto una persona sufre un delito, deben existir sitios cercanos a los cuales pueda acudir a presentar su denuncia, en los que exista personal entrenado, cálido y capacitado para recoger dicha denuncia y tramitarla en forma oportuna y eficiente.

3. CONVIVENCIA

Si sumamos el empoderamiento de la gente sobre sus espacios, parques y plazas, calles y aceras, combinado con los proyectos exitosos, como el de “60 y piquito”, junto con los dirigidos a la participación de jóvenes y adultos en actividad física saludable, de manera que todos los vecinos y vecinas de un barrio o sector seamos los ojos y oídos de nuestra seguridad, al mismo tiempo que los vigilantes de que se cumplan y promuevan los derechos, desde el de tener una ciudad limpia hasta a tener calles seguras, no solamente mejorará la seguridad de todos, sino la calidad de nuestra participación.

Mediante la recuperación de valores tan sencillos como el saludo, la conversación con el vecino, el conocimiento de quienes vivimos en la misma calle, en el barrio; la solidaridad con la señora mayor que necesita el asiento del bus o con la madre que lleva las compras con su niño en brazos, nos conocemos mejor, en consecuencia nos respetamos y construimos relaciones de afecto.

También con la profundización y extensión de la participación social en la discusión de los presupuestos municipales, en la priorización del uso de los recursos públicos, en la decisión de si ahora nos es más urgente tener un mejor parque o un centro infantil, nos convertimos en parte de la solución, nos apropiamos de nuestra ciudad.

Con la recuperación del trabajo colectivo y la minga, no para hacer el trabajo del Municipio o del Ministerio de Educación, sino para que nuestro barrio sea más fraterno, bonito y seguro, construimos una mejor ciudad, más alegre, más afectiva.

Con mayor responsabilidad social: si saco a pasear mi perro, llevo una funda para recoger sus desechos y mantengo limpia mi calle y mi parque; cuidando el equipamiento público, vigilando su uso adecuado y exigiendo su mantenimiento oportuno.

4. VISIÓN

Buscamos promover un cambio en la sociedad y en los medios, en relación con el tratamiento del tema de la violencia.

Las autoridades deben informar en forma oportuna y eficiente sobre las situaciones que ocurren en nuestra ciudad y tienen que ver con nuestra seguridad, de manera que sean una fuente confiable de información.

Los medios deben titular en forma adecuada e informar en forma clara y oportuna sobre las situaciones de seguridad y de inseguridad, positivas o negativas; si se produce un incendio en una gasolinera, que es controlado en forma muy oportuna y eficiente, los titulares no pueden ser “Explosión en Gasolinera, nueve heridos”.

Los vecinos y vecinas debemos construir veedurías ciudadanas para vigilar y denunciar el tratamiento que los medios dan a las noticias de violencia y seguridad, así como la apología del delito, el consumismo, la homofobia, el machismo, la xenofobia, la vanidad, la desvalorización de la mujer, de las culturas y pueblos minoritarios, en las novelas y series de tv y en la publicidad engañosa.

 


Tags: Susana, Susana Concejal, Concejales Rurales, Susana Castañeda

Publicado por susana_2014 @ 12:42
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